Sobre censura y corrección en las letras de tango. De la sustitución a la transposición.

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Emiliano Sued

Resumen

Luego del levantamiento militar del 4 de junio de 1943, las nuevas autoridades tomaron la decisión de aplicar severa y sistemáticamente la legislación que desde 1933 regulaba las emisiones radiales. Su objetivo era purificar el lenguaje, proteger el “buen gusto” y transmitir ciertos valores morales. Comienza entonces una nueva etapa de censura radial que duraría seis años, y en la que las letras de tango fueron uno de los principales blancos del aparato contralor. La mayor parte de las modificaciones fueron hechas por los propios letristas. En algunos casos, se trató de una simple sustitución léxica. En otros, la rima o la métrica impusieron ciertas restricciones que generaron variantes de muy diverso estilo. También hubo tangos en los que la maniobra de censura estuvo orientada a morigerar las pasiones y velar ciertas aristas de la historia narrada, o a transformar su contenido político en otra cosa. Quizás los ejemplos más extremos en cuanto a las modificaciones realizadas para satisfacer a los censores son dos tangos de Celedonio Flores –Mano a mano y El bulín de la calle Ayacucho– cuyas nuevas versiones exhiben un proceso de reescritura que puede ser definido y analizado mediante lo que Gerard Genette llama transposición.

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